A finales del año 2019, un primo, que estaba por graduarse de diseñador gráfico, me pidió que lo acompañe en un evento previo a su graduación. En éste evento, mi primo, realizó una exposición fotográfica de Zaruma, en donde se podía ver y conocer algo de su gente, gastronomía, paisajes, etc…

Mi aporte en el evento, fue preparando TIGRILLO, plato típico de la gastronomía zarumeña. Obviamente y como no podía ser de otra manera, con nuestro producto MASA PARA PREPARAR TIGRILLO.

Mientras los invitados iban llegando (muchos zarumeños residentes en Quito), pasaban por el primer stand del evento, que era precisamente el lugar en donde me encontraba yo con mi sartén listo para preparar el tigrillo y algunos paquetes del producto que había llevado para promocionarlos y ver si se podía vender alguno.

Cuando los zarumeños veían los paquetes y escuchaban mi explicación, era evidente que no les convencía para nada, el producto que tenían en frente. La frase más repetitiva que escuchaba era “VER PARA CREER”. Sentí un poco de desánimo y como que la cosa no iba a salir como pensaba.

Bueno el evento inició, discurso de mi primo, palabras por aquí, palabras por allá, intervenciones musicales y bueno al final llegó la hora de la degustación del TIGRILLO y del CAFÉ ZARUMEÑO (que por cierto también lo tenía yo y su rico aroma había inundado toda la sala). A prender la sartén se ha dicho.

Los primeros en acercarse a degustar el tigrillo eran amigos de mi primo. Les gustó bastante y repetían, acompañado de una taza de café. Poco a poco se acercaban familiares que ya habían probado el producto y les gustaba. Pero la prueba de fuego eran los zarumeños.

Poco a poco se empezaron a acercar, realmente se notaba en sus caras su incertidumbre y desconfianza. Bueno empecé a preparar el tigrillo y no podían creer, que “eso que parecía harina”, se transformara en el tan apetecido platillo de su tierra.

El primer arriesgado lo probó y le gustó, el segundo tuvo más confianza, el tercero se repitió. Luego el consumo se hizo “viral” y así gracias a Dios, la prueba de fuego fue aprobada.

Un miembro de la Directiva, de “la Colonia de Zarumeños residentes en Quito” se animó en hacer un Facebook Live y el resto ya fue mucho mas relajado y tranquilo. Al final, compartimos un momento muy agradable y divertido y sobre todo fue una prueba de fuego para conocer la opinión de los expertos del TIGRILLO: los zarumeños. Al final, todo el producto que había llevado, se vendió.

Muchas veces “nos cerramos” a la posibilidad de conocer cosas nuevas. No damos, ni nos damos la oportunidad de “hacerlo diferente”. Preferimos lo conocido, lo establecido, lo tradicional. Inclusive, emitimos juicios de valor, antes de conocer el resultado e inclusive si el resultado es bueno, no lo aceptamos si no fue hecho de la manera “original”.

VER, PARA CREER.